sábado, 27 de septiembre de 2014

La isla mínima



Dos policías, ideológicamente opuestos, son expedientados. La sanción consiste en ir a un remoto pueblo de las marismas a investigar la desaparición de dos chicas adolescentes. En un lugar anclado en el pasado, deberán enfrentarse a un feroz asesino.

Vuelve el director Alberto Rodriguez, ese que ya apuntaba maneras en la "sobrevalorada" Grupo 7, quizá sea por mi animadversión hacía Mario Casas que provoca rechazo al film, ya que Antonio de la Torre sólo forma un tándem aceptable pero no loable, como en el caso que nos ocupa.
No sé si eso o la voluntad férrea de apostar por el genero policíaco, el caso es que la "Isla Mínima" es un giro a nivel nacional de todo lo conocido hasta ahora. Hay pulso narrativo, hay un cine negro que ofrece tensíón a todos los niveles. Sin trampa ni cartón, hay una realidad de vidas convulsionadas por la tragedia, marcadas por la muerte y la redención.


La manía superlativa en la comparación en este país es una constante, es como "true detective", dicen muchos, hay similitudes pero también hay diferencias. Aquí se dibujan las escenas con un plano aéreo,ahí te percatas de la situación,  te metes de lleno en la acción.Como si de una pintura realista se tratará. Un policía encarnado en Javier Gutiérrez marcado por un carácter difícil y que por momentos, vive al margen de la ley, porque la ley se la toma por su cuenta. Otro policía, Raúl Arévalo es el que intenta arreglarlo todo con la dialéctica. Es justo en ese punto, donde los personajes se realimentan, crecen y evolucionan en el devenir de las situaciones.

Un pueblo que esconde secretos y mentiras, dónde todos tienen algo que decir. Todo el mundo posee una parte de la verdad para reconstruir el puzzle de las desapariciones.
Hay magnetismo y fuerza visual, prueba de ello es el juego con los elementos de la naturaleza y las miradas de los personajes, cada uno de ellos esconde una historia que nos ayudará a entender la complejidad del caso.He disfrutado de 105 minutos de pernoctación, eso me ayuda a dilucidar el entramado en el que me han instalado. La solución la encontraréis en la "isla mínima". 

El cine español, pese al abandono del gobierno, cuenta con talento y con films que justifican que el arte existe, que hay grandes películas con recursos mínimos, que la agudeza del ingenio está presente y que le pese a quien le pese hay cine para rato.
Desde mi humilde morada os empujo a las salas, que la fiesta del cine ayude a mantener el cine español donde se merece, en el top de la taquilla
Aprovecho también para invitaros al visionado de "la pantalla herida" un maravilloso documental del cine español, donde se debate de todas las cuestiones que preocupan a cineastas y gente del séptimo arte. El cine es cultura y estamos en la obligación de cuidarlo y valorarlo.

NOTA: 7,5
LO MEJOR: Su autenticidad, el genero policíaco en España existe, estamos de enhorabuena.
LO PEOR: Te deja con ganas de más



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