martes, 16 de septiembre de 2014

Boyhood (momentos de una vida)



Drama rodado a lo largo de 12 años (2002-2013) pero en solo 39 días de rodaje. Es la historia de Mason (Ellar Coltrane) desde los seis años y durante una década poblada de cambios: mudanzas y controversias, relaciones que se tambalean, diferentes colegios, primeros amores, también desilusiones, momentos maravillosos, de miedo y de una constante mezcla de desgarro y sorpresa. Un viaje íntimo y épico por la euforia de la niñez, los sísmicos cambios de una familia moderna y el paso del tiempo.
Richard Linklater lo ha vuelto a hacer, crear esa armonía de emociones a través de los fotogramas. Hablar del amor con esa terminología de los sentimientos que sólo unos pocos saben hacer. Los que no tuvimos bastante con "antes del anochecer" y "antes del amanecer" estamos de suerte. Todos sabemos que crear un concepto no es fácil en el cine, puesto que a veces uno tiene la sensación de que todo está creado. Cuando confluye una idea de esta magnitud con algo tan mundano pero a la vez tan ruidoso,la vida. Uno respira ese aroma del cine más intimo y personal, ese que te deja reflexivo y pensativo. En el que cualquiera puede sentirse reflejado. Siento que han perpetrado mi alma en el minuto uno. justo en el momento en que "Coldplay" con su dulce "yellow", enfoca a un niño encerrado en sus pensamientos, esa mirada que cala hondo y que te transporta al pasado.


Si os digo que el protagonista es cualquiera de nosotros no miento, hay momentos para todos.
No es sólo una década en la vida de Mason, es una "retrospective" musical y cinematográfica. He logrado sumergirme en los parajes más inhóspitos de las emociones. 
Eso de que lo más normal puede resultar lineal es cierto pero en "boyhood" se trazan líneas distintas, todo cobra sentido y el viaje emocional ha cobrado vida. Una familia de ficción se ha convertido en la tuya propia, con sus luces y sus sombras.


Me refugio en mis recuerdos para ser parte de los suyos, tengo el privilegio de verle crecer y ser parte de sus alegrías y decepciones.
La magia del cine se resume en 165 minutos de vida a lo largo de 12 años cargados de magnetismo y generosidad. He sido pasto de la descripción de la américa tejana y de sus entornos musicales, he cerrado los ojos y he viajado en mi máquina del tiempo particular. Me siento en la cápsula y veo la grandeza de crecer, de envejecer, de vivir. 
Todos aquellos que crean que el cine son muestras de valores y quieran viajar con buena música y ligeros de equipaje tienen una oportunidad única, no la desaprovechen.

NOTA: 8
LO MEJOR: Esas charlas reflexivas que cuestionan y que muestran las inquietudes de los personajes
LO PEOR: Un final tan abierto pero con tanta simbología

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