martes, 2 de septiembre de 2014

MADE IN USA: Khumba



Khumba, ópera prima de Anthony Silverston, es una película de animación sudafricana que se estrenó el año pasado con no poco éxito en su país de origen, pero que ha tardado en llegar hasta el nuestro. Está prevista una secuela para el 2015 y, con un poco de suerte y gracia divina, si se estrena en Sudafrica el año que viene, en España podamos disfrutar de ella -quizás- en 2016. Khumba narra la historia de una cebra peculiar que tiene solo la mitad de su cuerpo rayado y que es acusada por el resto de miembros de la manada de traer maldiciones a su comunidad.

El diseño gráfico y la animación de la película son más que aceptables teniendo en cuenta que el estudio detrás de la producción no es Disney-Pixar o Dreamworks, con lo cual el presupuesto presumiblemente tampoco habrá sido el mismo.



A pesar de un villano que no se entiende muy bien qué quiere y de un desenlace cuanto menos apresurado,  la trama fluye con bastante gracia con algunas reminiscencias a El Rey León o incluso a Madagascar que a algunos complacerán y a otros molestarán.

En ocasiones tengo la sensación de que se va a arrancar en un musical con tal de alinearse con los referentes a los que hace alusión y ser así un producto más "coherente", pero al poco me doy cuenta de que no se atreve a hacerlo. O quizás en esto sí se note la falta de presupuesto.



Sin embargo, lo que es para gusto de un servidor poca valentía en el enfoque, pocas agallas a la hora de crear algo si no nuevo al menos memorable -y elevar la animación a los altares de género cinematográfico mayor de donde nunca debería salir- se convierte en contundencia si hablamos del tema sobre el que trata la película. Si no fuera por esto, Khumba no sería más que una película de dibujos animados que cumpliría decentemente con el objetivo de mantener a los niños entretenidos durante hora y media.

Pero Khumba se convierte en una película de animación necesaria de obligado visionado en las escuelas al tratar el tema de la diversidad. No es la primera ni mucho menos. De hecho, hay innumerables antecedentes en el terreno mismo de la animación. Pero no obstante, esa cebra que es diferente y cuyo sueño es ser como todas las demás cebras despierta una ternura sin igual que nos hace levantarnos contra la estupidez humana y replantearnos la concepción de "lo normal". Porque, damas y caballeros, lamentablemente, las cebras no son más reacias a la diversidad que las personas. Khumba podría ser uno de los niños y niñas de color blanco  que nacen no todos los días pero sí todas las semanas de un padre y una madre negros en el continente africano y que son discriminados porque aún en el siglo veintiuno hay quien cree que albergar un niño albino en la familia es sinónimo de mala fortuna. Khumba podría ser uno de estos niños o niñas tristes, pero en cambio su belleza se revela en el momento en que comienza a aceptar su diversidad como un rasgo propio y único. En ese momento, el niño que ha crecido siendo un paria entre sus semejantes se convierte en alguien tan hermoso como la modelo afroamericana Diandra Forrest, quien ha hecho de su rareza un símbolo de belleza y éxito. A veces, todavía, del cine se pueden sacar grandes lecciones.


Valoración: 6/10                                        By framecultureediciones.blogspot.com desde USA
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